Cerramos este Curso con esta publicación conjunta de las creaciones de niños y niñas de las cuatro Escuelas Infantiles Municipales de Granada: Arlequín, Belén, Duende y Luna.
Una pequeña gran muestra de cómo sueñan la ciudad en la que viven.
Con el impulso de querer dar voz a los niños y niñas de las EEIIMM en los espacios públicos de la ciudad que les es propia y como parte de las acciones relacionadas con el 20N, Día Internacional de los Derechos de la Infancia, nacía la iniciativa “La ciudad que habita en mí» con la intención de mostrar a los vecinos y vecinas la manera en que la infancia mira y vive su ciudad a través de carteles en distintos puntos de Granada en los que aparecen, en diferentes lenguajes artísticos, la representación que cada uno y una hace de las experiencias y salidas realizadas en el entorno vital de las cuatro escuelas.
Las Escuelas Infantiles Municipales se encuentran en entornos urbanos en los cuales los niños y niñas viven y crecen, entornos que se nutren de sus vivencias y al mismo tiempo sirven como recurso ilimitado de aprendizajes y experiencias para los niños y niñas que, desde los 0 hasta los 6 años, los habitan.
Como uno de los pilares fundamentales del proyecto educativo de las escuelas, de forma cotidiana los grupos de diferentes edades salen a los barrios, a la ciudad, ampliando progresivamente los contextos en los que crecen, para lo que las y los docentes planifican y hacen propuestas que se trabajan tanto previa como posteriormente, enriqueciendo la vida del grupo.
La ciudad que habita en mí. [1]
Previo a la celebración del Día Internacional de los Derechos de la Infancia y en el marco de la iniciativa ´la ciudad que habita en mí´ @aspacegranada, que comparten barrio con la Escuela Infantil Municipal Belén, nos descubren la ubicación de este singular plano del Barrio, realizado por niños y niñas de 5-6 años de la Escuela, a quienes les dedican estas palabras:
“Nuestr@s vecin@s y amig@s de 5-6 años de la Escuela Municipal Infantil Belén, celebran el día 20 el Día Mundial de la Infancia. Para darle difusión, han colocado varios carteles creando este mapa del barrio y nos han dibujado como una referencia importante para ell@s.
Este mupi publicitario está en el Paseo del Violón.
¡¡Gracias vecin@s por acordaros tanto de nosotr@s!!”
Gracias @aspacegranada por vuestras palabras tan cariñosas y por contribuir al ´descubrimiento´ de uno de los múltiples carteles distribuidos por toda nuestra ciudad.


La ciudad que habita en mí. [2]
Hoy es @LindaStefani, desde la E.I.M. Belén quien nos acerca al proceso vivido:
Durante las salidas al barrio planificadas para el grupo de 2-3 años, en la EIM Belén, un graffiti de la calle Yerma captó la atención de la mayoría. Se acercaron para observar sus detalles, fueron emocionándose y formulando hipótesis.
Dieron nombre a esta pieza de arte urbano: “El lobo”. Un niño del pequeño grupo afirmó, mirando un agujero en la pared al lado del graffiti: «Aquí están las arañas, caperucita y los tres cerditos.”
Conectan lo que observan a su alrededor con lo que conocen, el mundo de la imaginación, los cuentos tradicionales y las expresiones artísticas.
Para seguir favoreciendo estas conexiones, las maestras ofrecimos salir al barrio con diferentes propuestas plásticas para que los niños y niñas pudieran expresar su mundo interior a la hora de reinterpretar “el lobo”. En esta creación, Efrén (2 años y 10 meses) afirmó «Voy a hacer un lobo tan grande que llega hasta el cielo.”
Gracias a estas aportaciones de la infancia, también las personas adultas conseguimos cambiar nuestra mirada hacia lo habitual, lo conocido, nuestro barrio.


La ciudad que habita en mí. [3]
A lo largo del curso 2023-2024, la relación escuela-barrio, tomó más relevancia, si cabe, en la Escuela Infantil Municipal Arlequín. El equipo docente se propuso un reto, acercar a los niños y niñas la realidad de su barrio, el Albaicín, con el deseo de dar la oportunidad a cada persona de la Escuela de conocerlo, descubrirlo y, por supuesto, disfrutarlo; además de hacer presente a la infancia en su ciudad.
En concreto, en el grupo de 4-5 años, su maestra, Isabel Vallejo, planificó un proceso de conocimiento y descubrimiento en el que participaron los niños y niñas indagando en diferentes documentos gráficos y escritos, con reflexiones conjuntas en asambleas, creación de paneles que recogían la memoria grupal, proyecciones y creaciones plásticas y artísticas de los conocimientos y aprendizajes compartidas, que se entrelazaron con salidas al barrio para vivir en primera persona la vida, la cultura y los espacios de esta zona histórica de la ciudad. Estas inquietudes y experiencias, tanto individuales como grupales, motivaron la creación de un Proyecto de trabajo repleto de vivencias únicas para el grupo y para la escuela.
Con diferentes excusas, el grupo salió al barrio de manera cotidiana, para comprar los cepillos de dientes que después usarían en la escuela, descubrir y admirar la ciudad de la Alhambra desde diferentes lugares, visitar la exposición de Juancho (papá de una de las niñas del grupo), disfrutar de las lecturas de vecinas y vecinos de mayor edad, jugar en el polideportivo junto a otros niños y niñas, además de la maravillosa excusa de comprar magdalenas que resultaron ser “mágicas” (ya que aparecían tras una puertecita y un torno).
Este rótulo nace de una construcción conjunta donde todos los componentes del grupo participaron de una u otra forma, ayudando a recordar y presentar las diferentes vivencias, además de cerrar el trabajo sobre el barrio. De esta manera tan nuestra se dotó al proyecto de trabajo de lenguajes, miradas y matices que acercan el barrio a la escuela, y la escuela al barrio. Sus calles, sus gentes, sus olores, sus sonidos, sus colores, sus tradicionales ocupan desde entonces un lugar especial en Arlequín y en sus habitantes.
El rótulo colectivo, construido por niños y niñas de 4 y 5 años de edad, se pudo disfrutar en la Plaza del Carmen. La ciudad se hizo eco de cómo un niño, una niña ve la ciudad y cómo unas escuelas hacen posible con diferentes estrategias y propuestas, que expresen su mirada.




La ciudad que habita en mí. [4]
La experiencia que dio origen a esta fotografía fue el fruto de una reflexión conjunta entre maestras de la Escuela Infantil Municipal Luna. Maite Represa nos traslada que tras varios cursos realizando salidas al barrio con los diferentes grupos de la escuela, observaron que la visión que plasmaban los niños y niñas del barrio de Casería de Montijo en sus producciones, no se correspondía con la que tenían sus maestras.
Con el afán de querer comprender dónde ponía la mirada la infancia de Luna, el grupo de 4-6 años salió a la calle con cámaras fotográficas. Tras recoger cosas concretas y visionarlas después en el aula, el equipo docente descubrió, desde esas fotografías, que habían tomado los niños y niñas, desde sus miradas, un barrio diferente, amable y luminoso.





La ciudad que habita en mí. [5]
El grupo del Limonero, grupo de 2-3 años de la EIM Duende, realiza en pequeños grupos unas salidas con intencionalidad, viviendo sus propias experiencias a través de multitud de emociones, conectando así la escuela con su entorno más cercano, estableciendo relaciones entre las experiencias que ya poseen y las nuevas.
De regreso a la escuela el pequeño grupo comparte con el gran grupo lo vivido, construyendo así la memoria colectiva de un proyecto.
Olivia rememora sus experiencias a través del dibujo y las palabras, bajo la mirada atenta de su maestra que, escuchándola, le ayuda a dar sentido a lo vivido: el camino, el puente romano, la papelera, un señor, el río lleno de agua, un árbol, y una persona paseando por el río.
Conocen y viven el barrio juntos y juntas, como forma de crecer y aprender…
Isabel Tesifón, Mirta Piles y María José Rus les acompañan y nos lo cuentan.



La ciudad que habita en mí. [6]
Inma Fernández, maestra de la EIM Belén, nos comparte la creación de Marta (17 meses) y nos acerca al proceso vivido en el grupo de 0-1 año.
Los niños y niñas más pequeños de esta escuela, ciudadanos de pleno derecho, participan en este proyecto con su especial intervención y recreación.
En las salidas al barrio del grupo de 2-3 años, sus compas más cercanos, se despertó el interés por un grafiti del muro de entrada a la escuela. La figura de un lobito les sedujo y este aspecto es comentado entre las maestras de ambos grupos, acordando acercar a los bebés (que en ese momento no tenían prevista salidas al barrio) esa imagen del exterior de la escuela y que a su vez les es tan próxima al formar parte del pasaje diario con sus familias…
El grafiti de la calle Yerma entra en el grupo a través de una foto de gran formato para su observación, exploración e intervención artística por parte de las criaturas de 0-1 año. De esta manera fueron expresando sus emociones y sentimientos a través del lenguaje plástico con sus propias manos y pequeñas brochas; participando así en las propuestas que la escuela y las familias llevaron a cabo en el barrio, por el que pasan todos los días para llegar a la escuela y en el que diariamente juegan con sus familias y amistades.
Marta disfruta de las posibilidades que le brinda revivir la imagen, fuera de su contexto natural, el barrio. Esta vivencia le permite elegir colores, expresarse y recrear el grafiti, dejando las huellas de lo que va sintiendo en ese momento a través de sus expresiones, del movimiento de sus manos, de una mirada sensible y curiosa, al trazo que va dejando.
Una experiencia que conecta su identidad con sus emociones, haciendo uso del lenguaje expresivo y plástico, que redunda en su sentimiento de pertenencia a su escuela, a su barrio y a su ciudad.



La ciudad que habita en mí. [7]
Después de visitar la Alhambra, las niñas y niños del grupo de 4 años de la EIM Arlequín, se organizan en pequeños grupos para seguir investigando y construir, de manera conjunta, estructuras concretas que han llamado su atención durante la salida. Uno de los quipos, decide construir la Puerta de la Justicia; además de decidir también los materiales que quieren utilizar, en este caso: lápiz, papel y acuarelas.
Las imágenes muestran cómo Frieda, Martín, Ioanna, Elio y Lara, del Equipo Tiovivo del grupo de 4-5 años, van dando forma a esta puerta de entrada a la Alhambra, buscando los colores y tonos adecuados.
Esta construcción colectiva de la Puerta de la Justicia, se pudo disfrutar en la Plaza del Carmen durante un tiempo. La ciudad se hizo eco de cómo un niño, una niña ve la ciudad y cómo unas escuelas hacen posible que la infancia exprese su mirada con diferentes estrategias y propuestas.
Seguimos apostando por este tipo de iniciativas que muestran las vivencias de personas de muy corta edad en su ciudad y, además, poder utilizar espacios públicos colectivos para su exposición y disfrute del resto de la ciudadanía.







La ciudad que habita en mí. [8]
Vivir el barrio desde la mirada de la infancia:
Los niños y las niñas de 2-3 años de EIM Luna se convierten en protagonistas y narradores de su propio entorno, utilizando una cámara de fotos.
A través de sus imágenes capturan el momento que les emociona y despierta su curiosidad, como lo es este gran salto en la Plaza Roja, las bolitas de una planta o sus propias sombras.
Cada fotografía es una invitación a mirar despacio, detenernos en los detalles y valorar los pequeños grandes instantes que dan vida al barrio.
¡Gracias por compartir, Nayara González!


La ciudad que habita en mí. [9]
El grupo de 3-4 años de la EIM Duende, la Cueva, interactúa con el barrio en una salida preparada previamente con el fin de visitar la librería más cercana a la escuela.
Esta salida, como cualquier otra, requiere de una planificación y un trabajo previo en el seno del grupo con el acompañamiento de su maestra de referencia, Cecilia Jiménez. Van tomando conciencia de este acontecimiento, ubicándolo en el tiempo y en el espacio, aportando sus propias experiencias y planteando hipótesis y preguntas que irán resolviendo en el transcurso de este proyecto vivencial y único de acercamiento a su realidad, a su pequeño mundo.
Cada vivencia colectiva aviva y acrecienta el sentimiento grupal, generando nuevas emociones, conquistas e interacciones.
Es un momento único en el que pararse, mirar, escuchar, sorprenderse, emocionarse y descubrir las sorpresas que les ofrece este lugar mágico y los libros que esconden historias increíbles en sus estanterías.
“ Vamos a pasar por el parque del Salón, está en la ciudad”
“ Y por el río”
“También vamos a pasar por mi casa”



La ciudad que habita en mí. [10]
Esta vez es Lara, que ahora cuenta con 6 años, quien nos deleita con este texto que ella misma ha escrito y describe la experiencia que la inspiró a dibujar lo que, durante todo un mes, lució en este Mupi.
Hoy se suma, para nuestro disfrute, a los ya publicados.
¡Gracias Lara!


La ciudad que habita en mí. [11]
Mamen Jiménez, maestra en la Escuela Infantil Municipal Duende nos hace partícipes de la salida con su grupo a la Alhambra, vivencia que dio pie al Mupi que hoy compartimos y que, como el resto de creaciones, brilló en nuestra ciudad…
En las Escuelas Infantiles Municipales, cada salida es vivida como una oportunidad para recorrer y resignificar el barrio bajo la mirada de la infancia.
En esta ocasión, para el grupo de cinco años de la Escuela Infantil Municipal Duende, la visita a la Alhambra les permitió descubrir el Barranco del Abogado desde las miradas curiosas de niños y niñas que observan, preguntan y se sorprenden ante cada detalle.
Un mirador deja de ser únicamente un lugar desde el que contemplar la ciudad para convertirse en un espacio de referencia y significado, especialmente cuando la experiencia está acompañada por la mano de quien conoce y ama ese entorno.
Son estos encuentros los que tejen vínculos con el territorio y permiten que la infancia construya un sentimiento de pertenencia hacia los lugares que habita y descubre.


La ciudad que habita en mí. [12]
Con las sugerentes reflexiones de nuestra compañera Rocío HeLi maestra en la E.I.M. Belén damos cierre a las publicaciones que, a propósito de nuestra iniciativa “La ciudad que habita en mí», iniciábamos el 20N, Día Internacional de los Derechos de la Infancia.
El Grupo de 4-5 años de la E.I.M. Belén reflejó en esta creación conjunta su especial mirada.
´¿Qué pasaría si la ciudad escuchara la voz de la Infancia?
En su imaginario ese lugar sería, ante todo, un lugar amable para ellos-ellas.
El 20 de noviembre escuchábamos sus voces y sus propuestas parecían tener algo en común. Curiosamente lo que a veces falta entre tanto ruido, prisas, productividad…
Hablaban de árboles, de pájaros, de calles llenas de juegos, de un cielo sin contaminación… Es normal que en su representación todo acabara lleno de color.
Escucharlos desde nuestro prisma movía por dentro una mezcla de esperanza y anhelo, pero sobre todo de satisfacción por saber, que en estos cuatro rincones nuestros que son Las Escuelas Infantiles Municipales, su voz siempre será tenida en cuenta.
Ojalá esta Granada soñada sea cada día más real.
Por una ciudad para la infancia, por una Educación Infantil Pública y de calidad.
¡Seguimos!

Os deseamos el mejor de los veranos posibles.
Un abrazo grande.

